Optimización de la gestión del riego: ¿qué conviene tener en cuenta?
El objetivo del riego es asegurar un nivel de humedad del suelo adecuado para garantizar un buen crecimiento y rendimiento de las plantas, sin causar pérdidas ni consumir demasiada agua. Un sistema de riego correcto es crucial para optimizar la producción de los cultivos.
En este artículo responderemos a algunas de las preguntas más importantes sobre un riego óptimo:
01. ¿Cuánta agua debo usar?
Para responder a esta pregunta, debemos tener en cuenta que la cantidad de agua necesaria para satisfacer las necesidades de la planta depende de varios factores, como sus propiedades, el suelo y el clima. Para conseguir resultados óptimos, se recomienda tener en cuenta todos los factores que intervienen.
Veámoslos con más detalle:
Evapotranspiración de las plantas:
La evapotranspiración es el factor más importante en la gestión del agua. Se refiere al agua que se transfiere de las plantas y el suelo a la atmósfera en forma de vapor. Desde el punto de vista de la producción, la cantidad de agua perdida por evapotranspiración para producir 1 kg de producto representa nuestro objetivo de necesidad de agua. Consulta la explicación detallada para obtener más información sobre ETc (evapotranspiración de las plantas).
Comprender la evapotranspiración de las plantas:
Con evapotranspiración nos referimos a la medición de la evaporación del agua del suelo (húmedo y seco) y a la transpiración del cultivo de interés y, cuando los hay, también de los cultivos de cobertura. La evapotranspiración es el componente más significativo del balance hídrico de un huerto. La evapotranspiración de las plantas (ETc) se calcula de la siguiente manera:
ETc = ET0 x Kc
donde:
- ET0 es la evapotranspiración de referencia y se refiere a la cantidad de agua que se pierde en la atmósfera en condiciones hídricas óptimas desde una zona vegetada, a través de la evaporación del suelo y la transpiración de la planta. Puede identificarse mediante mediciones directas (más precisas, pero más complicadas) o indirectas. Entre las mediciones indirectas, generalmente se recomienda la ecuación de Penman-Monteith, porque es muy fácil de usar. No obstante, para esta opción se necesita información climática (humedad, temperatura mínima, máxima, promedio, velocidad y dirección del viento, radiación neta, flujo de calor desde el suelo).
- Kc es el coeficiente de cultivo, que tiene en cuenta la evapotranspiración de la planta y el estado de desarrollo. El Kc varía durante la temporada y a lo largo de los años, ya que está influenciado por las necesidades hídricas del cultivo, el tamaño del dosel vegetal, el clima y la densidad de la vegetación. Los valores tabulados del Kc se pueden consultar en internet y adaptar a las condiciones del campo.
Una vez que tenemos el Kc y el ET0, podemos calcular ETc. Por tanto, la evapotranspiración depende de los factores climáticos, las características de las plantas y las condiciones del campo.
Suelo:
El riego se considera eficiente cuando el agua que suministramos llega a las raíces, sin perderse por lixiviación o escorrentía, ni generar problemas de encharcamiento. Por eso, a la hora de planificar y gestionar el sistema de riego, es importante tener en cuenta las propiedades de nuestro suelo. La capacidad del suelo para almacenar agua (capacidad de retención de agua del suelo) y de ser infiltrado por el agua (conductividad del agua del suelo) dependen del tipo de suelo, de la pendiente del suelo, de la materia orgánica del suelo, así como de la gestión del huerto.
Los suelos arcillosos tienen una mayor capacidad de retención, pero una baja conductividad, por lo que son más propensos a almacenar agua tras el riego o la lluvia, pero también a tener una infiltración lenta, lo que provoca escorrentías o encharcamientos. Los suelos arenosos, aunque tienen menor capacidad de retención, presentan una tasa de infiltración y una conductividad elevadas, lo que los hace propensos a la pérdida de agua por lixiviación. Los huertos cubiertos de hierba y los suelos con un contenido especialmente alto de materia orgánica suelen tener una gran capacidad de retención de agua y una gran infiltración. Los suelos con pendientes pronunciadas pueden sufrir escorrentías.
Además, es importante recordar que generalmente el suelo no es perfectamente uniforme dentro del huerto: la textura del suelo, la densidad de la vegetación o la presencia de pendientes pueden ser espacialmente diferentes. Cuando existen diferencias evidentes, dividir nuestros campos en distintas zonas con propiedades similares para poder personalizar la gestión puede ayudar a conseguir resultados óptimos.
Datos climáticos:
Como es evidente, en las zonas donde la lluvia es escasa el riego desempeñará un papel más importante que en las zonas que reciben precipitaciones frecuentes. En cualquier caso, incluso en los lugares donde llueve con frecuencia, la cantidad de lluvia que realmente interceptan las raíces depende del tipo de suelo, de la profundidad del sistema radicular y de la presencia de pendientes o suelo cubierto de césped, por lo cual generalmente es necesario regar.
Para evaluar la evapotranspiración de las plantas y la evaporación del suelo, también es importante tener en cuenta las temperaturas medias, la humedad del aire, la intensidad del viento y la radiación lumínica. Se pueden utilizar diferentes estaciones meteorológicas para controlar los parámetros climáticos, como Davis, Sencrop y METOS.
Calidad del agua:
Aunque a menudo este parámetro se subestima, la calidad del agua en términos de propiedades físicas, químicas y biológicas es otro componente de la eficiencia del riego.
Por eso, se recomienda encarecidamente analizar el agua para evitar problemas de toxicidad vegetal o desequilibrios nutricionales. Algunos cultivos específicos, como los almendros, los aguacates y los cítricos, son especialmente sensibles a la salinidad, por lo que es esencial comprobar la calidad del agua.
Además, la acumulación de sales puede obstruir la boquilla del sistema de riego, provocar problemas y conllevar un mayor mantenimiento.
Eficacia y uniformidad de la distribución del sistema de riego:
Esto depende de factores como el tipo de riego utilizado y el mantenimiento del sistema de riego, así como la presencia de una pendiente o superficies irregulares. Es necesario realizar un seguimiento y un mantenimiento frecuentes del sistema.
02. ¿Cuándo debo echar agua?
Conocer las fases en las que nuestros cultivos son especialmente susceptibles al estrés hídrico es útil para planificar con antelación el suministro de agua. También puede darnos información sobre el riego deficitario, lo cual es especialmente interesante para las zonas con acceso limitado al agua de riego.
Las sondas de humedad del suelo pueden ayudarnos a tomar medidas rápidas en el momento necesario y evitar el estrés hídrico en las plantas. Las opciones recomendadas son las que ofrecen Decagon Devices y Sentek.
03. ¿Cómo puedo aplicar el agua?
Existen varios sistemas de riego. La mayoría de los huertos confían en sistemas de riego de precisión, como los microaspersores o el riego por goteo, ya que garantizan una gran eficiencia en el uso del agua.
La forma en que el agua se distribuye en el suelo alrededor del emisor (patrón de humedecimiento del suelo) varía en función del tipo de sistema de riego elegido y del tipo de suelo. Esto debe evaluarse al elegir el sistema de riego y el plan de gestión para garantizar la elección de la opción más adecuada para el sistema radicular de la planta.
También es muy importante tener en cuenta que el sistema radicular de la planta está en constante evolución, por lo que la gestión del riego (el caudal de agua, la frecuencia de las aplicaciones, la distancia entre los emisores, etc.) debe planificarse en consecuencia.
04. ¿Cómo evaluar la eficacia del riego?
Hay varias formas de abordar esta cuestión:
- La eficiencia en el uso del agua se refiere a la cantidad de agua aplicada que se convierte en rendimiento del cultivo. Cuanto más alto sea el valor, mayor será el rendimiento.
- Por otro lado, que los niveles de estrés hídrico de las plantas sean bajos demuestra una buena gestión del riego.
- Las sondas de suelo también pueden ayudarnos a controlar la humedad del suelo y a garantizar agua suficiente para mantener nuestros cultivos.
05. En resumen
En pocas palabras, para conseguir una gestión óptima del riego, ten en cuenta lo siguiente:
- Necesidades hídricas de los cultivos
- Propiedades del suelo
- Datos climáticos
- Eficacia del sistema de riego
Aunque tener en cuenta estos factores supone cierta dificultad, garantiza la eficiencia y la optimización del suministro de agua.
Hoy en día, hay muchas tecnologías que pueden guiarnos hacia un rendimiento óptimo del riego. Wiseconn es una plataforma especializada en la gestión del riego que ofrece un seguimiento y un control completos de todo el proceso de riego, facilitando estos pasos.
